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ME REHUSO A CREER
QUE MI HERMANO ESTA MUERTO
Por
Rebecca Hardy
Su hermano no lo ha mirado desde que tomó posesión de él. No puede. Tampoco mira las fotos de Maurice ni los videos caseros hechos cuando eran niños. "El otro fin de semana estaba en el ferry para Irlanda y estaban mostrando un documental acerca de los Bee Gees", dice Robin. "Tenían esas pantallas gigantes y la cara de Maurice estaba en todos lados. No pude mirarlas. No puedo mirar su cara ni siquiera en una foto". Esta es la primera entrevista a Robin desde la repentina muerte de su hermano y, aunque han pasado siete meses, él aún rehusa aceptar que se ha ido. "Esto me resulta muy duro, muy duro", dice él. "El era parte de la tela de mi vida. Nosotros fuimos niños juntos, y adolescentes. Pasamos toda nuestra vida uno con el otro por causa de nuestra música". "No puedo aceptar que está muerto. Sólo me imagino que está vivo en alguna otra parte. Pretender es la palabra correcta. Pretendiendo es en lo que estoy". Encontré a Robin en su hogar, un antiguo monasterio en Thames, que comparte con su segunda esposa Dwina Murphy-Gibb. Nos encontramos ahí, la última vez, un mes antes de la repentina muerte de Maurice. Robin estaba delgado como una vara entonces, pero parece haber perdido más peso aún. La profunda pena sobre él está grabada alrededor de sus ojos. Robin era el mellizo intenso, sensible: el lírico, el introvertido. Maurice, el arreglador musical, era el extrovertido. Junto con su hermano mayor Barry, empezaron a crear un mundo de música para escapar de una niñez hecha dura por la pobreza. *** Aquí venía una breve reseña biográfica acerca de los comienzos de la carrera de los hermanos*** "La música
se convirtió en una obsesión y, eventualmente, nos sentimos
más cómodos entre nosotros que con ningún otro",
dice Robin. "Los tres éramos como una sola persona". Maurice murió poco después de la medianoche del 12 de Enero. El se había internado en el Mount Sinai Hospital, menos de tres días antes, quejándose de dolores estomacales. Los médicos no detectaron que tenía un estrangulamiento intestinal. Le dieron calmantes y programaron examinarlo al día siguiente. Durante la noche su intestino estalló, inundando su cuerpo con toxinas y causando un ataque cardíaco. Maurice, que estaba casado con Yvonne y tenía dos hijos, Adam y Samantha, había sido ubicado en el octavo piso, que está reservado para los VIP's. El equipamiento médico de emergencia estaba tres pisos más abajo. Les tomó más de tres minutos recuperar el equipo para re-arrancar el corazón de Maurice, para ese momento él había sufrido daño cerebral masivo. "Una mañana me desperté a eso de las 4, sintiendo náuseas", dice Robin.. "La sensación duró como una hora. Fue al mismo tiempo que Maurice estaba en el hospital con dolores en su estómago. Fue, probablemente, una señal de que algo andaba mal, porque nunca antes he tenido esa sensación". "Fui llamado, en Oxfordshire, por nuestro asistente personal, temprano, en la mañana del jueves y dijo que Maurice había tenido un ataque cardíaco y estaba siendo operado", recuerda. "Yo estaba en shock total. Ni siquiera sabía que estaba en el hospital". El 80% del estómago de Maurice fue removido durante la cirugía y no recobró el conocimiento. Al día siguiente fue puesto en un respirador artificial y Robin voló a Miami con Dwina. "Yo partí en la mañana del sábado. Los doctores decían que había aún una chance de que lo recuperaran". "Uno espera, contra toda esperanza, que ellos tengan razón. Yo pensaba: 'Esto no puede estar pasando. El es demasiado joven para esto. El no está enfermo. El nunca ha estado enfermo'. Pero, a medida que el avión se acercaba a Miami, yo tuve ese terrible sentimiento de que se estaba muriendo. Quizas él me estaba diciendo que se estaba yendo. Sentí ira, pánico, desesperación y desamparo". "El desamparo
fue la peor cosa - y ese gran miedo. Fue como estar mentalmente en el
infierno". "Entonces entró el doctor. Yo estaba solo con él, así que le pregunté: '¿Se va a despertar alguna vez?'. El dijo 'No'. Yo dije: '¿No hay ninguna chance en absoluto?'. Otra vez dijo que no porque Maurice ya no tenía resto en el cerebro. No había actividad alguna". Poco después de esto, el doctor habló con la familia. Se les dijo que Maurice había sufrido una catastrófica falta de oxígeno en el cerebro. Si le hubieran disparado en la cabeza, hubiera tenido una mejor chance de sobrevivir. "Si el corazón se para por más de 2 minutos, tienes muerte cerebral masiva", dice Robin. "Sólo hay 2 minutos entre nuestro mundo conciente y cero. Así de frágil es nuestra conciencia". "Nosotros hablamos juntos acerca de esto. Por duro que fue para cada uno, sabíamos que Mo no hubiera querido ser mantenido en ese estado por meses si no había ninguna chance". "Yo supe, en el corazón de mi corazón, que él no iba a volver. Era mejor que se fuera con dignidad". "Eso fue a eso de las 10 pm. Les pedimos que desconectaran la máquina a eso de las 11.30 pm. Si seguía por sus propios medios, bien; si no...". Robin y Barry fueron juntos a decir adiós a su hermano. Robin no lo besó ni derramó lágrimas. "Le dijimos que
llevaríamos la bandera sin él y seguiríamos. Yo no
le di un beso porque aún no estaba aceptando lo que estaba pasando.
Yo estaba esperando que algún milagro pasaría. Por supuesto
no pasó. Ahora desearía haberlo besado". Robin estaba parado
en el dock de su hogar en Miami cuando le dijeron las noticias. Cuando,
eventualmente, se durmió esa noche, soñó con Maurice. "También sentí que me estaba diciendo que yo podría haber hecho algo. Yo creo que él me estaba pidiendo ayuda cuando desperté nauseoso en Oxfordshire. Si yo hubiera sabido que él estaba en el hospital hubiera podido salvarlo". "Maurice entró al lugar quejándose de dolor abdominal. El había comido el desayuno y no había estado enfermo el día anterior". "Ellos le tomaron unos rayos-x, le dieron un calmante y el doctor dijo: 'Voy a enviar un especialista de estómago en la mañana. Buenas tardes'. Eso fue a las 4 pm. Trece horas después el tenía muerte cerebral. "Si él hubiera sido un vagabundo de la calle, lo hubieran llevado directamente a emergencias y estaría vivo. Yo creo que el doctor arruinó completamente las cosas". "Hay una enorme ira y el hospital no esta fuera de la mira. Los abogados se están encargando de eso - lo han estado desde el día en que pasó - porque su muerte era totalmente prevenible". Los días que
siguieron inmediatamente a la muerte de Maurice, pasaron en una bruma
para Robin. Sus sentimientos oscilaron entre la ira, la desesperación
y la devastación total. Robin no estaba seguro
de ser lo suficientemente fuerte para asistir al funeral, hasta el último
momento. "En el último minuto dije: 'Voy a entrar siempre y cuando no tenga que ver la cosa. Tú sabes, el....". Aún ahora no logra pronunciar la palabra ataúd. "Por supuesto, abrí la puerta y allí estaba. Pero habiéndolo visto pensé que lo peor ya había pasado". Aunque 100 amigos asistieron al funeral, Robin no ganó ninguna fuerza de tal duelo público. "Fue horrible, como un sueño y se me hacía muy difícil hablar. Yo dije algo así como: 'No veo que pueda haber un final nunca para mí. Yo no puedo nunca aceptar esto' ". "Yo estaba enojado. No podía estar en un podio y contar anécdotas y momentos festivos de la vida de Mo. El acababa de ser arrancado de mí". El momento de la muerte
de Maurice fue, para Robin, particularmente traumático. Aunque
su lazo fraternal estuvo a punto de ser roto por fallidos matrimonios
y una adicción a drogas y alcohol, Robin y Maurice estaban más
apegados que nunca. "Yo había hablado con él por teléfono unas semanas antes y estaba muy alegre. Me preguntó cuando volvería a Miami y le dije que no sería sino hasta después de Año Nuevo". "El dijo: 'Tratá de venir para la segunda semana de Enero, así nos podemos sentar todos juntos y decidir lo que vamos a hacer durante el año'. Yo dije: 'Bien'. Por supuesto, volví para la segunda semana de Enero, para su funeral". Robin se quedó en Miami por algunos días después del funeral. Se le hizo un lugar cada vez más intolerable para estar y regresó a Inglaterra a la semana. "No podía estar allí", dice. "Aún Miami se me hace muy duro porque, desde mi dock, puedo ver el hospital. No puedo estar allí y verlo". Las cenizas de Maurice
fueron enterradas en su hogar en Bahamas y su esposa, Yvonne, va a poner
una lápida allí. Conmemorará a Maurice como esposo,
padre y hermano. Crear música ha sido una gran terapia para Robin.Su último single, “A lover’s prayer”, será lanzado a fines de Septiembre. Entonces, él y Barry, comenzarán a escribir el primer álbum de Bee Gees sin Maurice. Mientras, Robin se está presentando como juez en el programa de la BBC, Fame Academy. El dice que está decidido a identificar y nutrir la pasión por la música, que compartió con sus hermanos. Recientemente le fueron recordados sus propios comienzos. "Estaba en el auto, en camino a Londres, y Radio 2 estaba haciendo la historia de ls Bee Gees. Comenzaron pasando las demos que hicimos, entonces oí a Maurice hablando". "Repentinamente esos sentimientos de desamparo y no-aceptación volvieron a invadirme. Yo no creo que uno nunca pueda llegar a un término con algo como esto. Pero puedes aprender a vivir con eso". "Yo nunca me voy a acostumbrar a vivir sin Mo, pero las cosas dolorosas que rodearon lo que le pasó, ya no son tan dolorosas - no tan crudas o tan nuevas". Y los hermanos han resuelto otra dificultad - cómo deberían seguir los Bee Gees. "En un principio, Barry y yo, no podíamos decidir si seguiríamos con el nombre Bee Gees o sólo Barry y Robin". "Ahora hemos
decidido continuar como Bee Gees porque sentimos que podemos y que Maurice
lo hubiera querido así. El podía tocar unos pocos acordes
en el teclado e inspirar toda una canción. Yo no creo que nadie
pudiera tocar unas cuantas notas tan magicamente como Maurice podía.
Maurice es parte de la historia de los Bee Gees, por lo que la música
siempre tendrá a Maurice en ella".
¡Gracias Lisete Henriques por facilitarnos la nota original en inglés!
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