ME REHUSO A CREER QUE MI HERMANO ESTA MUERTO


Por Rebecca Hardy
9 de Agosto, 2003 - Daily Mail


El sombrero, marca de identificación de Maurice Gibb está ahora juntando polvo en un armario, en un altillo, en la casa de su mellizo en Oxfordshire. Robin lo ha tenido desde que Maurice murió de daño cerebral, causado por un ataque al corazón, en el Mount Sinai Hospital, en Enero. El acababa de cumplir 53 años.

Su hermano no lo ha mirado desde que tomó posesión de él. No puede. Tampoco mira las fotos de Maurice ni los videos caseros hechos cuando eran niños.

"El otro fin de semana estaba en el ferry para Irlanda y estaban mostrando un documental acerca de los Bee Gees", dice Robin. "Tenían esas pantallas gigantes y la cara de Maurice estaba en todos lados. No pude mirarlas. No puedo mirar su cara ni siquiera en una foto".

Esta es la primera entrevista a Robin desde la repentina muerte de su hermano y, aunque han pasado siete meses, él aún rehusa aceptar que se ha ido.

"Esto me resulta muy duro, muy duro", dice él. "El era parte de la tela de mi vida. Nosotros fuimos niños juntos, y adolescentes. Pasamos toda nuestra vida uno con el otro por causa de nuestra música".

"No puedo aceptar que está muerto. Sólo me imagino que está vivo en alguna otra parte. Pretender es la palabra correcta. Pretendiendo es en lo que estoy".

Encontré a Robin en su hogar, un antiguo monasterio en Thames, que comparte con su segunda esposa Dwina Murphy-Gibb. Nos encontramos ahí, la última vez, un mes antes de la repentina muerte de Maurice. Robin estaba delgado como una vara entonces, pero parece haber perdido más peso aún. La profunda pena sobre él está grabada alrededor de sus ojos.

Robin era el mellizo intenso, sensible: el lírico, el introvertido. Maurice, el arreglador musical, era el extrovertido. Junto con su hermano mayor Barry, empezaron a crear un mundo de música para escapar de una niñez hecha dura por la pobreza.

*** Aquí venía una breve reseña biográfica acerca de los comienzos de la carrera de los hermanos***

"La música se convirtió en una obsesión y, eventualmente, nos sentimos más cómodos entre nosotros que con ningún otro", dice Robin. "Los tres éramos como una sola persona".
La devastación es clara en su voz. Emocionalmente incapaz de hablar de la muerte de Maurice hasta ahora, Robin habla con completa honestidad - y con enojo.

Maurice murió poco después de la medianoche del 12 de Enero. El se había internado en el Mount Sinai Hospital, menos de tres días antes, quejándose de dolores estomacales.

Los médicos no detectaron que tenía un estrangulamiento intestinal. Le dieron calmantes y programaron examinarlo al día siguiente. Durante la noche su intestino estalló, inundando su cuerpo con toxinas y causando un ataque cardíaco.

Maurice, que estaba casado con Yvonne y tenía dos hijos, Adam y Samantha, había sido ubicado en el octavo piso, que está reservado para los VIP's. El equipamiento médico de emergencia estaba tres pisos más abajo. Les tomó más de tres minutos recuperar el equipo para re-arrancar el corazón de Maurice, para ese momento él había sufrido daño cerebral masivo.

"Una mañana me desperté a eso de las 4, sintiendo náuseas", dice Robin.. "La sensación duró como una hora. Fue al mismo tiempo que Maurice estaba en el hospital con dolores en su estómago. Fue, probablemente, una señal de que algo andaba mal, porque nunca antes he tenido esa sensación".

"Fui llamado, en Oxfordshire, por nuestro asistente personal, temprano, en la mañana del jueves y dijo que Maurice había tenido un ataque cardíaco y estaba siendo operado", recuerda. "Yo estaba en shock total. Ni siquiera sabía que estaba en el hospital".

El 80% del estómago de Maurice fue removido durante la cirugía y no recobró el conocimiento. Al día siguiente fue puesto en un respirador artificial y Robin voló a Miami con Dwina.

"Yo partí en la mañana del sábado. Los doctores decían que había aún una chance de que lo recuperaran".

"Uno espera, contra toda esperanza, que ellos tengan razón. Yo pensaba: 'Esto no puede estar pasando. El es demasiado joven para esto. El no está enfermo. El nunca ha estado enfermo'. Pero, a medida que el avión se acercaba a Miami, yo tuve ese terrible sentimiento de que se estaba muriendo. Quizas él me estaba diciendo que se estaba yendo. Sentí ira, pánico, desesperación y desamparo".

"El desamparo fue la peor cosa - y ese gran miedo. Fue como estar mentalmente en el infierno".
Robin fue esperado en el aeropuerto por dos policías y el asistente personal de los hermanos, Dick Ashby.
Primero fue llevado a la casa de su hermano Barry y luego al hospital, donde lo dejaron a solas con Maurice.
"Si tu cerebro está muerto, tu personalidad, tu sentido de ti mismo, todo acerca de ti, está muerto, pero Mo sólo parecía dormido. Tenía buen color y, aunque estaba en una máquina, su respiración era normal. Yo tomé su mano y estaba tibia y floja. No había nada húmedo o enfermizo acerca de él".
"Mi instinto, entonces, fue tratar y despertarlo. Sostuve su mano y grite en su oído. Yo no estaba siendo amoroso o amable. Yo grité: '¡Vamos, esto es ridículo. M....., despertate!'. Hice esto por 15 minutos".
"Yo no había aceptado que él estaba seriamente enfermo. La idea de que alguien tan cercano a ti no vaya a despertar era totalmente incomprensible".

"Entonces entró el doctor. Yo estaba solo con él, así que le pregunté: '¿Se va a despertar alguna vez?'. El dijo 'No'. Yo dije: '¿No hay ninguna chance en absoluto?'. Otra vez dijo que no porque Maurice ya no tenía resto en el cerebro. No había actividad alguna".

Poco después de esto, el doctor habló con la familia. Se les dijo que Maurice había sufrido una catastrófica falta de oxígeno en el cerebro. Si le hubieran disparado en la cabeza, hubiera tenido una mejor chance de sobrevivir.

"Si el corazón se para por más de 2 minutos, tienes muerte cerebral masiva", dice Robin. "Sólo hay 2 minutos entre nuestro mundo conciente y cero. Así de frágil es nuestra conciencia".

"Nosotros hablamos juntos acerca de esto. Por duro que fue para cada uno, sabíamos que Mo no hubiera querido ser mantenido en ese estado por meses si no había ninguna chance".

"Yo supe, en el corazón de mi corazón, que él no iba a volver. Era mejor que se fuera con dignidad".

"Eso fue a eso de las 10 pm. Les pedimos que desconectaran la máquina a eso de las 11.30 pm. Si seguía por sus propios medios, bien; si no...". Robin y Barry fueron juntos a decir adiós a su hermano. Robin no lo besó ni derramó lágrimas.

"Le dijimos que llevaríamos la bandera sin él y seguiríamos. Yo no le di un beso porque aún no estaba aceptando lo que estaba pasando. Yo estaba esperando que algún milagro pasaría. Por supuesto no pasó. Ahora desearía haberlo besado".
Emocionalmente exhausto, Robin se fue, esperando que Maurice viviría por lo menos esa noche. Fue declarado muerto a las 12.10 am. Su esposa estaba a su lado.

Robin estaba parado en el dock de su hogar en Miami cuando le dijeron las noticias. Cuando, eventualmente, se durmió esa noche, soñó con Maurice.
"Soñé que me despertaba en mi cuarto en Miami y abría la puerta. Maurice estaba en el hall pero me daba la espalda. Tenía su sombrero puesto y dio medio giro hacia mí. Se estaba alejando. Eso me dijo que él sabía lo que había pasado".

"También sentí que me estaba diciendo que yo podría haber hecho algo. Yo creo que él me estaba pidiendo ayuda cuando desperté nauseoso en Oxfordshire. Si yo hubiera sabido que él estaba en el hospital hubiera podido salvarlo".

"Maurice entró al lugar quejándose de dolor abdominal. El había comido el desayuno y no había estado enfermo el día anterior".

"Ellos le tomaron unos rayos-x, le dieron un calmante y el doctor dijo: 'Voy a enviar un especialista de estómago en la mañana. Buenas tardes'. Eso fue a las 4 pm. Trece horas después el tenía muerte cerebral.

"Si él hubiera sido un vagabundo de la calle, lo hubieran llevado directamente a emergencias y estaría vivo. Yo creo que el doctor arruinó completamente las cosas".

"Hay una enorme ira y el hospital no esta fuera de la mira. Los abogados se están encargando de eso - lo han estado desde el día en que pasó - porque su muerte era totalmente prevenible".

Los días que siguieron inmediatamente a la muerte de Maurice, pasaron en una bruma para Robin. Sus sentimientos oscilaron entre la ira, la desesperación y la devastación total.
Recibió muchas cartas de apoyo de fans y compañeros músicos. Sir Paul McCartney y Eric Clapton, hombres que también han conocido profundos duelos, fueron particularmente un gran apoyo.
"Todos ellos dijeron cuan importante fue la contribución de Mo a la industria pero, lo más importante, a nivel personal, ellos dijeron que era un gran tipo. Al final del día, sin embargo, él ya no está aquí".

Robin no estaba seguro de ser lo suficientemente fuerte para asistir al funeral, hasta el último momento.
"Yo no quería ir, no porque no lo amara, sino porque estaba tan destrozado. Yo sabía que tenía que ir para apoyar a Yvonne, pero cuando llegué a la puerta, aún no podía entrar".

"En el último minuto dije: 'Voy a entrar siempre y cuando no tenga que ver la cosa. Tú sabes, el....". Aún ahora no logra pronunciar la palabra ataúd. "Por supuesto, abrí la puerta y allí estaba. Pero habiéndolo visto pensé que lo peor ya había pasado".

Aunque 100 amigos asistieron al funeral, Robin no ganó ninguna fuerza de tal duelo público. "Fue horrible, como un sueño y se me hacía muy difícil hablar. Yo dije algo así como: 'No veo que pueda haber un final nunca para mí. Yo no puedo nunca aceptar esto' ".

"Yo estaba enojado. No podía estar en un podio y contar anécdotas y momentos festivos de la vida de Mo. El acababa de ser arrancado de mí".

El momento de la muerte de Maurice fue, para Robin, particularmente traumático. Aunque su lazo fraternal estuvo a punto de ser roto por fallidos matrimonios y una adicción a drogas y alcohol, Robin y Maurice estaban más apegados que nunca.
"En los primeros años, Maurice tuvo un problema con la bebida, como mucha gente en la industria lo tiene", dice Robin.
"Pero él había dejado unos años antes. El estaba realmente en buena forma. Tenía buenos resultados en los chequeos de salud, antes de que esto pasara, y era muy feliz en su matrimonio".

"Yo había hablado con él por teléfono unas semanas antes y estaba muy alegre. Me preguntó cuando volvería a Miami y le dije que no sería sino hasta después de Año Nuevo".

"El dijo: 'Tratá de venir para la segunda semana de Enero, así nos podemos sentar todos juntos y decidir lo que vamos a hacer durante el año'. Yo dije: 'Bien'. Por supuesto, volví para la segunda semana de Enero, para su funeral".

Robin se quedó en Miami por algunos días después del funeral. Se le hizo un lugar cada vez más intolerable para estar y regresó a Inglaterra a la semana. "No podía estar allí", dice. "Aún Miami se me hace muy duro porque, desde mi dock, puedo ver el hospital. No puedo estar allí y verlo".

Las cenizas de Maurice fueron enterradas en su hogar en Bahamas y su esposa, Yvonne, va a poner una lápida allí. Conmemorará a Maurice como esposo, padre y hermano.
Quizás eso ayudará, finalmente, a Robin a aceptar lo que ha pasado. Pero, por el momento, no puede.
"Si alguna gente puede imaginar que una persona que aman está vivo en otro mundo, ¿por qué no puedo yo imaginar que Maurice está vivo en éste? Un artista es una persona que usa el arte para evadirse de la realidad. No es un error, es supervivencia. No hay nada erróneo en que yo cree un mundo en el cual Maurice está vivo".

Crear música ha sido una gran terapia para Robin.Su último single, “A lover’s prayer”, será lanzado a fines de Septiembre. Entonces, él y Barry, comenzarán a escribir el primer álbum de Bee Gees sin Maurice.

Mientras, Robin se está presentando como juez en el programa de la BBC, Fame Academy. El dice que está decidido a identificar y nutrir la pasión por la música, que compartió con sus hermanos. Recientemente le fueron recordados sus propios comienzos.

"Estaba en el auto, en camino a Londres, y Radio 2 estaba haciendo la historia de ls Bee Gees. Comenzaron pasando las demos que hicimos, entonces oí a Maurice hablando".

"Repentinamente esos sentimientos de desamparo y no-aceptación volvieron a invadirme. Yo no creo que uno nunca pueda llegar a un término con algo como esto. Pero puedes aprender a vivir con eso".

"Yo nunca me voy a acostumbrar a vivir sin Mo, pero las cosas dolorosas que rodearon lo que le pasó, ya no son tan dolorosas - no tan crudas o tan nuevas". Y los hermanos han resuelto otra dificultad - cómo deberían seguir los Bee Gees.

"En un principio, Barry y yo, no podíamos decidir si seguiríamos con el nombre Bee Gees o sólo Barry y Robin".

"Ahora hemos decidido continuar como Bee Gees porque sentimos que podemos y que Maurice lo hubiera querido así. El podía tocar unos pocos acordes en el teclado e inspirar toda una canción. Yo no creo que nadie pudiera tocar unas cuantas notas tan magicamente como Maurice podía. Maurice es parte de la historia de los Bee Gees, por lo que la música siempre tendrá a Maurice en ella".
"Hemos perdido a Maurice, preo nunca perderemos su inspiración"

 

¡Gracias Lisete Henriques por facilitarnos la nota original en inglés!