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Entrevista a Robin Gibb NO PODER VER A MIS HIJOS ME LLEVO AL BORDE DE LA LOCURA - Y LA VERDAD SOBRE MI Y GORDON BROWN Mayo, 2008 Cualquier padre que esté soportando la angustia de una separación forzada de sus niños sabrá la pena sentida por Robin Gibb. Habiéndole sido negado el acceso a su hijo mayor y a su hija, por seis años después de que su primer matrimonio terminara en divorcio, el Bee Gee compara el sentimiento de pérdida al duelo. “Lo sentía como si estuviera en el borde de la locura. Era agotador y muy traumático porque no tenía ningún contacto en absoluto. No había respuesta a mis llamadas, ningún reconocimiento de mis regalos, ninguna carta. Me sentía rechazado, sin valor. Nadie me decía nada sobre mis hijos. Su divorcio de su primera esposa Molly Hullis, en el año 80, fue seguido por la separación dolorosa de su hijo, Spencer, e hija, Melissa, que entonces tenían seis y cuatro años respectivamente. “He estado relacionado con Gordon [Brown] por varios años. El es un gran fan de mi música y la escucha a diario". ¿Está el P.M. encariñado con alguna canción en particular? “A él le gusta todo nuestro material. Dice que nuestra música es atemporal. El me habló directamente sobre la campaña - nosotros cenamos juntos a menudo - y le dije que mientras pueda ser positivo y útil, estaría feliz de utilizar mi propia experiencia para ayudar a otros. No entiendes realmente los problemas de la otra gente hasta que los has experimentado tú mismo". Aclamación mundial: Robin admite que el éxito global de los Bee Gees tuvo un efecto en su primer matrimonio. 'No hay reemplazo para un padre, y hay tantos allí afuera, en el mundo, que aman a sus niños mucho, pero que no pueden pasar el tiempo que deben con ellos. Todos lo que puedo decir a los que estén experimentando un divorcio que cambia sus vidas es: 'Yo lo superé'. El trauma personal de Robin comenzó cuando Molly - a quién él conoció cuando ella era secretaria en la organización de Brian Epstein - presentó el divorcio. “Me sentía traicionado” dice ahora. 'Molly me fue infiel, pero no es tan importante ahora como lo fue entonces. Lo que es importante es mi relación con los niños. Estuve ausente durante seis de sus años formativos. Era terrible. Nadie me decía donde estaban. Más adelante supe que habían enviados con parientes - a la casa del hermano de Molly en el norte. Mi relación con ellos simplemente acabó.No podría entender porqué Molly no me quiso en el círculo parental. Hace veinticinco años, la ley favorecía a las madres indiscutiblemente. Como padre, estaba en desventaja. Yo trabajaba en la industria musical; eso fue percibido como otro punto débil porque Molly dijo que yo estaba en la ruta todo el tiempo y nunca en casa. Mi forma de vida fue considerada como algo bohemio. Las cortes no la entendían y la vieron desde un punto de vista muy Victoriano. Yo no tenía affairs. Pero quizás Molly tenía demasiado tiempo en sus manos mientras yo estaba ausente, porque ella sí tenía una relación - que no estoy condenando. Lo que no puedo entender es porqué los niños tuvieron que ser sacados de mi vida. Recorrí grandes distancias para ver a Melissa y a Spencer, pero cada tentativa que hice a través de las cortes fallaba. A medida que pasaban los años, mi sensación de urgencia aumentó. Sabía cuan importante era volver con los chicos para que pudiéramos compensar el tiempo perdido. Molly era, y es, una buena madre pero necesitaban la influencia de un padre, también. Después de cuatro años de intentos infructuosos a través de las cortes, Robin abandonó sus tentativas de lograr un acercamiento legal. Sin embargo, no abandonó esperanza. “Y nunca dejé el amarlos”, dice simplemente. Finalmente, Molly se calmó. “Mi abandono de las tentativas legales fue quizá un factor que la persuadió". En cualquier caso, él se preparó para su primera reunión con sus niños, después de lo que él llama “esos seis años en la selva”, con una poderosa mezcla de alegría y de agitación. Reclutaron a un amigo de la familia para actuar como mediador. El llevó a Spencer, entonces de 12 años, y Melissa, 10 años, a una pantomima donde Robin los esperaba. El no tenía ninguna ilusión de que la reconstrucción de la relación sería fácil. No se deshizo en exhibiciones sensibleras del afecto. “Estaba demasiado nervioso como para llorar. Restablecerme como su padre era muy duro. Era como familiarizarme con dos chicos que eran pequeños extraños para mí.” A su debido tiempo, sin embargo, Melissa (ahora 34) y Spencer (32), estaban listos para pasar su primera noche con Robin, su segunda esposa, Dwina, y su pequeño hemanastro, Robin-John, en su hogar (anteriormente monasterio) en Thame, Oxfordshire. “Recuerdo pensar, cuando los chicos vinieron a quedarse por primera vez, cuán increíble era que estuvieran conmigo otra vez. Se sentía extraño”, dice. "Por comenzar, yo no sabía si me aceptaban o o estaban actuando. Se necesitó una enorme inversión de tiempo, energía y dedicación para convertirme en su padre otra vez. Pienso que tomó cinco o seis años: un año de reconstrucción para cada uno que pasamos separados. Al principio, Melissa tenía un problema con llamarme 'Papá'. Ella no me llamaba por mi nombre en absoluto, y dolió un poco. Pero estaba mucho más preocupado por cómo se sentían los chicos que por cómo estaba yo”. ¿Cómo supo él que Spencer - ahora músico en Texas - y Melissa, traductora de árabe en Londres, finalmente lo habían reconocido como su padre? “Hubo un hito. Simplemente llamaron de la nada y dijeron: 'Vamos a visitarte'. Entonces, al crecer, simplemente empezaron a aparecer de improviso. Ahí fue cuando supe que los tenía de vuelta". Alrededor de la sala de estar hay desplegadas fotos de los tres niños. Robin y Dwina, artista, poeta y, famosamente, una Druida, han estado casados por 23 años y ofrecen un cuadro de sencilla alegría doméstica. Por eso es difícil creer que Robin bromeó una vez con entrevistador de Nueva York, sobre que Dwina era una “lesbiana de lápiz labial” y que gozaban jugueteos de tres-en-una-cama con las novias de ella. El ha admitido, desde entonces, que las observaciones eran una ficción tentadora. Pero pregunto, de todos modos, si él disfrutó realmente de un matrimonio abierto? “Cuando llega la prueba, no pienso que ningún matrimonio puede ser abierto. La sugestión surge y tienes que sofocarla”. ¿Entonces su unión es monógama? “Sí”, la vida es a menudo mucho más prosaica que el rumor. A todo hombre le gusta una mujer aventurera, y la gente de las películas y la industria musical a menudo es percibida como más grande que la vida. Pero la realidad bastante aburrida. La mayor parte del tiempo, la vida real es sólo estar sentando en el hogar, como hago yo ahora, gozando de una taza de té”. La celebridad, la fama, la riqueza espectacular y los amigos influyentes pueden ser los productos del éxito profesional de Robin Gibb. Pero él valora la familia y los deberes y las alegrías de la paternidad más allá de todo ello. “Todo lo que importa ahora es que ellos permanecen cerca de su madre y de mí - y que saben que nunca dejé de amarlos”.
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