Ultimos registros de la vida de un Bee Gee



Junio 22, 2003

Por Roland White del Sunday Times

 

Cinco meses después de la muerte de Maurice Gibb su viuda, Yvonne, está vendiendo su casa en Surrey. Roland White está conmovido por las botas de cowboy, los sombreros y videos, que no han sido tocados desde su fallecimiento.


Las camisas que él usó una vez están prolijamente acomodadas en el guardarropas. Las botas de cowboy elaboradamente bordadas están todavía ahí, también, en el estante en donde las dejó. Pero parece como si alguien hubiera estado ordenando sus clásicos sombreros. Dos de ellos han sido cuidadosamente hubicados en un asiento en el pasillo, cerca de una pila de gorras de baseball.
Hacen cinco meses de la inesperada muerte de Maurice Gibb, el más joven de los Bee Gees. El fue a un hospital en Miami quejándose de Dolores estomacales, y cuatro días más tarde murió, a la edad de 53 años. Sufrió de una bloqueo intestinal, complicado con un ataque cardíaco.

Ahora, su viuda Yvonne está vendiendo el hogar que compartían en Inglaterra. La propiedad, justo en las afueras de Esher en Surrey, saldrá al mercado esta semana. FPDSavills está buscando ofertas de más de 40 millones de libras.

Para Yvonne, lo peor de mudarse será empacar sus pertenencias. Hay recuerdos de Maurice por todos lados. En el pequeño estudio de grabación, anexo a la casa, hay incluso un encendedor de cigarrillos sobre el teclado, donde él lo dejó. Fue en este estudio, de hecho, donde Robin Gibb - el hermano mellizo de Maurice- grabó su simple Juliet, en 1983.

La pareja se conoció en 1974, cuando Yvonne estaba trabajando como mesera en un club de Manchester. Una noche cuando ya había terminado su turno, ambos fueron presentados por un amigo. Un año más tarde estaban casados. No fue siempre un matrimonio fácil - Yvonne ayudó a Maurice a escapar del poder del alcohol - sino que, dice ella, fue un poquito triste; un matrimonio muy especial. “El era mi alma gemela” dice ella. “El siempre estuvo ahí para mí. Nunca fue pesimista, siempre positivo. Siempre estaba animado”

A finales de los '70 la pareja y sus dos hijos, Adam y Samantha, se establecieron en Miami, donde los Bee Gees se mudaron para lanzar el simple Jive Talking. Cuando visitaban Gran Bretaña se quedaban en la Isla de Man, para evitar los impuestos, que llegaban al 98%. Pero en 1979, cuando el gobierno de Thatcher cortó el impuesto a los ingresos, la pareja decidió buscar un hogar en Surrey.

“Miré 21casas”, dice Yvonne, “pero Maurice encontró esta en Country Life”. Te sorprendería cuántas estrellas pop leen Country Life, agregó.

“Supe que era la correcta a penas la vi. Caminas por el sendero y la vista de la casa es simplemente asombrosa. Nosotros también estábamos buscando privacidad”.

Ciertamente es privada. La propiedad está rodeada de bosques. La casa principal no puede verse desde el portón de hierro, sólo se ven las dos cabañas de los empleados. Por afuera la casa es simple, blanca, y data probablemente de los años '30. Por dentro, el estilo es lo que se podría describir como el estilo "Regencia - estrella de rock": una recepción tiene paneles estilo Regencia en la pared, pero una pared en la recepción contigua está decorada con dicos de oro y de platino. No los he contado: hubiera tomado demasiado tiempo.

Hay más premios - incluyendo las 10 estatuas Ivor Novello por su contribución a la música Británica - en el estudio con paneles de madera. De hecho, los Bees Gees han recibido tantos premios, que algunos han tenido que ser guardados en un dormitorio secundario. En los círculos del show-business es tradición guardar los premios en el toilette, pero somplemente no hay lugar. Las paredes de abajo ya están cubiertas con fotos de los hermanos Gibb y sus familias.

“Yo diseñé todo el interior” dice Yvonne. “Maurice estuvo muy feliz de acompañar mis planes. Probablemente no combina con el exterior de la casa, pero lo que nosotros queríamos era confortabilidad. No queríamos que luciera como una casa de exhibición. Era un retiro. En Miami todo es loco. Este es un lugar a donde puedes escaparte”.

La pareja solía pasar un mes aquí en el verano, también en Navidad y Año Nuevo. “Nosotros teníamos absolutamente las mejores fiestas de Año Nuevo” remarca Yvonne. “Un año, Maurice contrató un diseñador de los estudios Pinewood para recrear la temática del "lejano Oeste". Otro año, tomaron como tema los años '60, autos de la época, juke-boxes y máquinas de pinball. Maurice no disfrutaba de los eventos con celebridades, pero amigos como Keith Richards, Bill Wyman y Eric Clapton asistían”

El lugar fue también la base de Maurice cuando los Bee Gees tuvieron álbums que promover en Gran Bretaña y Europa, cuando había que dar entrevistas y hacer chat shows. Aunque, mayoritariamente, a él le gustaba relajarse aqui. El jugaba snooker en la mesa traída desde Miami.


Solía nadar en la piscina con forma de corazón, decorada con los signos del zodíaco de la pareja. Y miraba uno de los dos televisores enormes, uno en medio de una pila de parlantes que lucen como el fondo de un escenario en un concierto de rock.

“Amaba mirar televisión” dice Yvonne. “El Discovery Channel y el History Channel. Le interesaban particularmente todo lo relacionado con Hitler y Churchill. Siempre sabíamos que comprarle para las navidades y cumpleaños: Cualquier cosa acerca de Churchill.”

También era un gran amante de la comedia. Parece un poco increíble, pero Maurice Gibb, un ídolo internacional del pop, solía ir a su hogar y escuchar The Goon Show, Hancock’s Half Hour y viejos episodios de Round the Horne. Hay estantes abarrotados con videos como Blackadder y Carry On films. Parece que Maurice también disfrutaba las historias de detectives: la colección incluye un par de novelas de Agatha Christie.

La casa tiene cinco dormitorios, dos vestidores, cuatro baños y tres recepciones; y son todos enormes. El dormitorio principal no sólo tiene un vestidor, sino además un gran baño que da a un gran cuarto para ducharse.

Afuera hay una cancha de tennis, y un estanque ornamental que solía ser una pista de patinaje sobre ruedas. El hermano de Yvonne, Herby Spenceley, vive en una de las casas anexas y es el administrador de la propiedad. “La pista solía tener una cúpula inflable,” el explica. “Pero el concejo de la ciudad dijo que que se veía horrible desde la ruta. Así que convertimos el área en un estanque de 20.000 galones.”

Si FPDSavills hace un buen trabajo vendiendo "The Firs", quién sabe a dónde lo puede llevar. Porque Maurice e Yvonne tenían cinco hogares más. Está la casa principal de la familia en Miami, un lugar pequeño en las Bahamas, una casa en España que también se piensa vender, sin mencionar el hogar en Florida y otro en el glamoroso Chobham, justo cerca de Esher.

Ahora mismo, sin embargo, vender una sola casa es suficientemente problemático. Hay simplemente tantas cosas en ella: premios, fotografías, una colección de osos de peluche, ornamentos chinos, la coleción de Yvonne de muñecas antiguas, sin mencionar la enorme mesa de snooker. ¿Qué va a pasar con todo eso? "Me quedaré con las cosas personales", dice Yvonne, mirando con pesar a su alrededor. "El resto tendrá que irse".