|
CABALLEROS
DE SATEN BLANCO
Considerando todo, el líder de los Bee Gees, Barry Gibb, aparece como un hombre casi artificialmente modesto y humilde. Después de todo, por generaciones, él ha sido el tipo que escribe las canciones que hacen cantar a todo el mundo. El también escribió "Island in the Stream" para Kenny y Dolly (que ha sido resucitada recientemente por el "Fugee" Pras Michael como "Ghetto Superstar"). Sin duda, él es ahora el algo calvo rey del MOR, él y sus hermanos, bailando sobre las octavas más altas, equivalentes a las de Celine Dion, sus viejas canciones inflando los balances bancarios de pequeños 'punks' como Boyzone y Robbie Williams. Pero no olvidemos que Baz todavía estaba generando esa especie de estática de la seda blanca con damas como Barbra Streissand, cuando Ronnie Reagan se acababa de convertir en "el hombre". Por supuesto, todo esto desaparece ante el hecho de que en un momento en la historia de la humanidad, Barry y sus hermanos Gibb, mantuvieron su lugar en el centro de todas las cosas "cool" y que modificaban globalmente la cultura. El año fue 1977, los días de "Saturday Night Fever" y "Stayin' Alive". Antes de que Michael Jackson apareciera con "Thriller", la banda de sonido del seminal "Saturday Night Fever", fue el álbum de más venta de todos los tiempos. (Del mismo modo, los Bee Gees continúan siendo los 5tos. artistas más exitosos de todos los tiempos). Y aún hoy, tantos años después, la imagen indeleble de un resplandeciente John Travolta, lleno de juventud, pavoneándose por la calle al compás del repiqueteante falsetto de Barry: "Well, you can tell by the way I use my walk...", permanece como un momento definitorio tanto de la masculinidad como de una pasada era-disco. "¿Qué pienso acerca de esto?", pregunta el mayor de los Gibb al recordar esa escena. "Bueno, eso nunca fue para mí. Nunca he sido un entusiasta de las películas musicales, por lo que no es el tipo de película que yo hubiera ido a ver, en 1er. lugar. Nunca vi ni siquiera el guión. Fue sólo una de esas situaciones abstractas donde alguien dice: '¿Tienes algunas canciones?' y todo parece encajar en su lugar, como un rompecabezas. Pero nadie podría haber predicho lo que pasó. Nadie". Ciertamente nadie podría haber imaginado que, 2 décadas después, la misma banda de sonido sería revivida como un musical exitoso del West End. (Las temporadas de Broadway y Australia comenzarán el año próximo). Gibb jura no tener idea de porqué sus canciones, repetidamente, han desafiado al tiempo para resurgir en los charts una y otra vez. "No se qué es lo que hace que una canción se mantenga, o porqué algunas de esas cosas duran de la forma en que lo hacen", dice él. "Nunca hubiera esperado esto, excepto que siempre he amado canciones como 'How deep is your love' y todas las canciones en las que estoy involucrado tienen un lugar especial dentro de mí. Yo nunca pienso, realmente, si serán hits o no. Resulta agradable que se hayan mantenido por 25 años. Eso es de lo que realmente se trata, de que a la gente efectivamente les gustan esas canciones. Es realmente extraño". Barry Gibb comunmente está en su hogar en Miami (también tiene una mansión en Inglaterra) armando, lentamente, los temas para el próximo álbum de estudio de los Bee Gees, para cuando sea. Antes de esto hay un tour extraordinario que completar: One Night Only. Comenzó en el Estadio de Wembley hace un mes. El próximo encuentro será en Buenos Aires. Luego uno en Sudáfrica, otro en Nueva Zelanda, antes de que los hermanos arriben a Australia para inaugurar el nuevo Estadio Olímpico en Homebush, el próximo marzo. Seis presentaciones en 6 meses - así es como todos deberían hacer las giras alrededor del mundo. "Creo que queremos hacerlo un poquito más especial de lo que sería normalmente", explica Gibb. "Y, de este modo, la gente actualmente sabe dónde estás cuando estás trabajando, lo cual también es agradable". Barry Gibb está ansioso por volver a Australia, el país que él y sus hermanos llamaron hogar durante gran parte de su adolescencia. Ha pasado casi una década desde su última visita, pero Gibb dice que él siempre se ha considerado australiano. "Yo amo un país quemado por el sol", bromea él. "Soy australiano hasta los huesos". El también habla romanticamente de sus días creciendo en la Costa de Oro, asistiendo a la escuela estatal de Scarborough, en la península Redcliffe, frecuentando el autódromo local, concurriendo a la feria anual de Redcliffe. "Tiempos increíbles, tiempos increíbles", recuerda para sí mismo, en voz alta. "Hubo un tiempo realmente prístino en Australia. Era un lugar muy hermoso para estar, y aún lo es, pero era una época donde no había mucha población. Era una manera increíble de crecer". Regresando a esos días, Barry y sus hermanos subían a los escenarios locales y cantaban algunas canciones, mientras su madre disfrutaba una cerveza. Algunos años después de esto, los aún adolescentes Bee Gees, se habían vuelto una sensación internacional cantando. Gibb aclara que eso no pasó tan facilmente. "No se si hay algo que haya pasado rapidamente para nosotros", sugiere. "Creo que siempre hemos sido el caballo con grandes posibilidades. Cuando dejamos por 1ra. vez Australia, un montón de gente del negocio decía: 'Ustedes nunca lo lograrán del otro lado del océano. Deberían quedarse acá donde están - están haciendo buena plata'. Un poco más tarde, después de los '60, todos nos borraron. Así nosotros siempre hemos sido el grupo que debe probarse a sí mismo. Puede que haya algo bueno en todo esto, algo que aprender de esto: 'siempre tienes que quedarte hambriento'. En nuestro caso, nosotros lo estamos". |