FUERZA GEE
(Por James Hunter - agosto 1997)


 

"Jive Talkin' " con el Bee Gee Barry Gibb

- ¿Te molesta que las palabras "Bee Gees" y "disco" sean casi intercambiables?

- No me entristece que todos llamen "disco" a nuestra música de los '70. Me pone triste el hecho de que no fuimos ni somos un grupo disco. Cargamos con esa identificación a causa de Saturday Night Fever. Nunca estuve dentro de Studio 54. Ninguno de nosotros puede siquiera bailar.

- Bueno, ustedes eran, definitivamente, los mayores representantes de las armonías en los alegres '60 de Londres. ¿Qué es lo que más recuerdas de aquella era?

- La escena más vívida, para mí, era ese club subterráneo secreto, llamado "Speakeasy". Las únicas personas que lo conocían o iban eran los "top" más altos del pop británico. Los Beatles, Los Stones, The Who. Estaba ambientado como una funeraria de los '20; una puerta de ataúd podía abrirse y, de repente, ahí estaban Los Stones y Los Beatles sentados alrededor. Yo conocí a John Lennon allí. Estaba vestido con las ropas de Sargent Pepper del momento.

- De allí se mudaron a Miami donde escribieron los clásicos "jams" tipo "Jive talkin' " de Main Course. ¿Se fueron allí por el sol?

- Fue más por volver a la música en la que siempre habíamos estado, que era el R & B. Cuando llegamos a Florida, el lugar rebosaba de ello. Aquí había una cultura nueva que absorber, en la cual basar nuestra música. Eso es lo que hemos hecho, basicamente, toda nuestra vida. Todo surgió de nuestro profundo amor por el R & B - Al Green, Otis Redding, The Stylistics...

- Luego llegaron los años "disco". ¿Fueron realmente tan decadentes?

- Esa fue la última bocanada de inocencia, por lo que a mí concierne. Si miras esas ropas ahora, la forma en que la gente se vestía entonces, tienes que ser tremendamente ingenuo. Ir por ahí así y sentir que lucías genial, esa era la inocencia que traía esto. Si miras hacia atrás piensas: "¡Mierda! Todos se veían como payasos".

- ¿Recuerdas la primera vez que secaste tu pelo con secador?

- Realmente no. Recuerdo que usaba Brylcreem. Cada vez que pasaba por una peluquería preguntaba si tenían un frasco de Brylcreem. ¡Tengo ya 50 años, por Jesucristo!